Un viaje desde las antiguas islas polinesias hasta los escenarios de hoy. Descubre cómo nació, casi murió y renació una danza sagrada.
El 'Ori Tahiti es mucho más que una danza: es el lenguaje corporal de un pueblo. Sus movimientos narran historias de dioses, guerreros, amores y cosechas. Esta es su historia, una que casi se pierde para siempre.
El nombre
De los orígenes al mundo
Las poblaciones polinesio-tahitianas llegaron al archipiélago navegando desde el Pacífico occidental. La danza era ritual sagrado: honraba a los dioses 'Oro y Ta'aroa, marcaba ciclos agrícolas y celebraciones comunitarias. Los heiva eran festivales donde danza, canto y atletismo se unían ante los marae (templos de piedra).
Los misioneros protestantes llegaron con el capitán Samuel Wallis y posteriormente con la London Missionary Society en 1797. Veían la danza tahitiana como pagana, sensual y contraria al orden moral. Su influencia fue creciendo hasta conseguir que el rey Pōmare II la regulara severamente.
El rey Pōmare II, bajo presión misionera, promulgó el Código de Pomare que prohibía explícitamente la danza pública. Por casi un siglo la danza sobrevivió solo en forma clandestina, guardada en memoria familiar y en comunidades alejadas de los centros coloniales.
A pesar de la prohibición formal, la danza nunca desapareció del todo. Los tahitianos la practicaban en reuniones privadas y en islas más remotas. La administración francesa era menos estricta que los misioneros y gradualmente el control fue disminuyendo.
El Heiva i Tahiti fue reinstaurado como festival oficial. Con apoyo del gobierno francés, la danza tahitiana volvió a los escenarios públicos como símbolo de identidad cultural. Maestros como Madeleine Moua y Coco Hotahota lideraron la recuperación y sistematización de los estilos tradicionales.
El 'Ori Tahiti se practica en más de 40 países. Hay academias en México, Argentina, Japón, Francia, España y Estados Unidos. El Heiva i Tahiti sigue siendo el certamen más prestigioso, atrayendo grupos de todo el mundo para competir y celebrar la cultura polinesia.
El festival más importante de la Polinesia Francesa se celebra cada julio en Papeete. Grupos de danza compiten en las categorías 'Ori Ori (danza libre), 'Otea (danza percutida) y 'Aparima (danza narrativa). Las compañías ensayan durante meses para presentar coreografías que narran historias completas con vestuario, música en vivo y poesía cantada.